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La verdad (oculta) de los torneos de golf.

Jugar un torneo de golf puede convertirse en una experiencia única, en los dos lados de la balanza. Da igual desde cual de las dos perspectivas participes en el torneo, debes tener claro que un torneo de golf va mucho más allá del golfista individualmente y de los resultados obtenidos.

Aunque, evidentemente, el principal propósito de realizar un torneo de golf es clasificar a los participantes según sus puntuaciones.

 

A la hora de participar en un torneo de golf, existen dos tipos de golfistas. Mejor dicho, dos mentalidades o formas de afrontarlo. Por un lado, tenemos golfistas que viven el torneo con temor, básicamente debido no confían mucho en sus habilidades; generalmente por poca experiencia o por poca dedicación al juego, en estos casos suelen preocuparse más por “no molestar” por no “hacer nada mal” y no interferir en el correcto transcurso del partido, más que en su propio juego.

 

En el lado opuesto, por mentalidad, tenemos a los golfistas que sí confían en su juego. Mejor dicho, afrontan el torneo con expectativas (de resultado) ya que, erróneamente, se proponen objetivos en torno a los resultados conseguidos. Sea como sea, su mente está puesta exclusivamente en desempeñar un buen papel, ya sea consiguiendo un resultado concreto, quedando arriba en la clasificación, bajando de handicap…

 

 

Se suele decir que los extremos se tocan, que comparten muchas cosas.

En este caso es verdad.

 

Sé que son perfiles de golfistas muy diferentes, prácticamente opuestos si los analizamos individualmente. Mientras unos solo se preocupan por jugar bien y mostrar un buen nivel de golf en el recorrido, los otros, simplemente quieren “pasar desapercibidos” no desentonar y ser como “el resto de golfistas” (no es que yo crea que no lo son, pero ellos si, ya que pueden sentirse juzgados por su nivel de juego.

 

 

En ambos casos comparten los mismos errores.

En ambos casos jugarán mal. Seguro.

Los dos perfiles de golfistas, aunque estén en los puntos mentales más opuestos, comparten los mismos errores y, por lo tanto, están condenados a compartir una mala experiencia en el campo de golf.

Ambos tipos de golfistas están pendientes exclusivamente de los estímulos externos, de las cosas que nunca van a poder controlar, por lo que, inevitablemente, van a dejar de lado aquello que sí pueden controlar. Su cuerpo, su mente y su golf. El resultado será igual de catastrófico independientemente del nivel de juego de cada golfista, de mayor o menor modo se traducirá en un mal resultado.

 

En los torneos de golf nos olvidamos de lo realmente importante, centrarnos en nuestro juego y, lo más importante, disfrutar del partido, del día, de la compañía.

 

 

Cambia la mentalidad, nadie juzgará tu golf.

Nuevamente, en ambos extremos. Ya sea porque juegas como los ángeles y consigues resultados increíbles o golpes imposibles… tampoco debido a tu mal nivel de juego, si no puedes coger calle, si fallas tus tiros a green o eres pésimo con el putt.

Nadie va a juzgar tu forma de jugar, ni se van a impresionar ni se van a lamentar. Tus compañeros de partido (y el resto de los participantes) simplemente quieren disfrutar del golf. Es más, el real espíritu del golf (y del deporte en general) es que es algo colaborativo, quien pueda, te va a ayudar siempre que quieras o que te dejes.

 

 

Nueva perspectiva de torneos de golf.

Mi recomendación es tomarse los días de golf como un partido colectivo, como una vuelta que juegan todos los participantes en igualdad de condiciones. No para rivalizar y competir (por lo menos como objetivo principal) sino para jugar a golf, compartir y aprender.

Como ya he dicho en los párrafos iniciales, tengo claro y sé que la principal finalidad de un torneo es establecer clasificaciones. La competición.

Lo que quiero transmitir a la comunidad golfista es que no hace falta que la competición se traduzca en individualización deportiva. Me gustaría que las competiciones se convirtieran en un espacio agradable, apetecible…

En lugar del pseudo espacio de torturas donde todo el mundo lo pasa mal, es una de las realidades más tristes del golf. Simplemente hace falta pasearse por cualquier club donde haya competición, nunca he visto nada “bueno” destacado… lo que impregna el ambiente son las quejas, nervios y hasta gritos.

 

El ritmo es lento.

El golpe no me sale.

No me cae bien alguien del grupo.

Yo quería salir antes o después.

Un largo etcétera.

 

No es que los torneos de golf sean algo serio y complicado, somos los propios golfistas quienes los hemos complicado con nuestra actitud, desempeño y forma de afrontarlas. Fíjate en los que de verdad saben, en los profesionales, evidentemente lo que más les importa son los resultados. De ellos dependen sus ingresos, pero siento que ellos disfrutan mucho más del partido/torneo que cualquier aficionado que, realmente, no se juega nada y podría limitarse a disfrutar de cada instante.

 

Deja de complicarte, deja de angustiarte y empieza a disfrutar de cada momento en tu próximo torneo de golf.

 

La verdad (oculta) de los torneos de golf.

 

Marc Puig
@Golfing_marc
marc@sotapar.com

 

 

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