La rutina previa al golpe es el hábito que separa el golf consciente del golf improvisado.
Hay muchos factores que influyen en el rendimiento en el golf: la técnica, el material, la preparación física o incluso el estado del campo.
Pero hay uno que suele pasarse por alto y que, paradójicamente, está presente antes de cada golpe: la rutina previa al golpe.
No es un gesto automático ni una coreografía vacía.
Es un proceso mental y físico que conecta la decisión con la ejecución. Es el puente entre pensar el golpe y pegarlo.
Y cuando se entiende bien, se convierte en una de las herramientas más poderosas para ganar consistencia, confianza y control en el campo.
En este artículo vamos a profundizar en por qué la rutina previa al golpe es tan importante, cuándo empieza realmente, cómo puede crearla un golfista aficionado y cómo aplicarla de forma práctica, con ejemplos reales.
La importancia real:
El golf es un deporte de decisiones repetidas. Cada golpe es distinto, pero el proceso que nos lleva a ejecutarlo debería ser siempre el mismo. Aquí es donde entra en juego la rutina previa al golpe.
Una buena rutina previa al golpe te ayuda a:
- Reducir la dispersión mental
- Evitar la precipitación
- Gestionar mejor la presión
- Repetir sensaciones
- Jugar con más compromiso
No garantiza golpes perfectos, pero sí golpes más conscientes. Y eso, a largo plazo, se traduce en mejores resultados.
Muchos golfistas aficionados fallan no por falta de técnica, sino porque cada golpe lo afrontan de una manera distinta. Un golpe pensado, otro improvisado, otro acelerado… Sin una rutina previa al golpe clara, el cerebro no tiene un patrón al que agarrarse.
Empieza antes de colocarte a la bola.
Uno de los errores más comunes es pensar que la rutina previa al golpe empieza cuando te colocas frente a la bola. En realidad, empieza mucho antes.
La rutina previa al golpe empieza en el momento exacto en el que ya tienes el golpe decidido:
- Has elegido el palo
- Has definido el tipo de golpe
- Sabes dónde quieres mandar la bola
A partir de ese momento, todo lo que ocurre hasta que inicias el swing forma parte de tu rutina previa al golpe.
Este matiz es clave. Porque la rutina no sirve para decidir. Sirve para ejecutar con claridad una decisión ya tomada. Si dudas dentro de la rutina, esta pierde todo su sentido.
¿Por qué la rutina previa al golpe es aún más importante para golfistas aficionados?
Los profesionales tienen una técnica sólida y muy automatizada. Los golfistas aficionados no siempre. Precisamente por eso, la rutina previa al golpe se vuelve todavía más importante.
Para un aficionado, la rutina previa al golpe cumple varias funciones esenciales:
- Evita pensar en demasiadas cosas técnicas
- Da una sensación de control
- Marca un ritmo constante durante la vuelta
- Reduce los errores por nervios o prisas
Además, una buena rutina previa al golpe no necesita ser larga. Necesita ser repetible.

¿Cómo crear una rutina previa al golpe paso a paso?
Crear una rutina previa al golpe no significa copiar la de un profesional. Significa diseñar una secuencia que tenga sentido para ti, que puedas repetir bajo presión y que te ayude a entrar en el golpe con confianza.
Vamos a verlo de forma práctica, diferenciando dos situaciones habituales:
- Golpes completos
- Chips y golpes de approach alrededor de green
Para golpes completos
En mi caso, la rutina previa al golpe para golpes largos o completos sigue siempre la misma secuencia. No importa si es un driver desde el tee o un hierro desde la calle. El orden es invariable.
Una vez tengo el golpe decidido y el palo elegido, mi rutina previa al golpe es la siguiente:
- Saco el palo de la bolsa
Este gesto marca el inicio consciente de la rutina previa al golpe. A partir de aquí, ya no hay dudas ni cambios de idea.
- Swing de práctica ralentizado
Realizo un swing de prácticas algo ralentizado para sentir bien las sensaciones del golpe que quiero dar. No busco potencia, busco sensación: ritmo, equilibrio y contacto.
- Swing de práctica emulando el golpe real
A continuación realizo un swing de prácticas más cercano al golpe que voy a ejecutar. Es una transición natural entre la sensación y la acción.
- Elección de referencia detrás de la bola
Me coloco detrás de la bola para elegir una referencia cercana, a unos 20 cm por delante de la bola, alineada con mi objetivo. Este punto me ayuda a simplificar la alineación.
- Colocación a la bola
Me coloco a la bola utilizando esa referencia cercana, sin mirar aún el objetivo final.
- Última mirada al objetivo
Levanto la vista, miro el objetivo y refuerzo mentalmente la intención del golpe.
- Inicio del swing
Sin más pensamientos. Sin correcciones. Inicio el swing.
Esta rutina previa al golpe me permite entrar en cada golpe con el mismo proceso, independientemente del resultado del golpe anterior.
Para chips y golpes de approach
Alrededor de green, el ritmo y las sensaciones cambian. Por eso mi rutina previa al golpe también se adapta, aunque mantiene la misma filosofía.
Una vez tengo el golpe decidido y el palo elegido, la secuencia es esta:
- Saco el palo de la bolsa
De nuevo, este gesto marca el inicio de la rutina previa al golpe.
- Swings de práctica continuos
Me coloco cerca de la bola y realizo swings de prácticas de forma seguida, sin dejar de mover el palo. Repito tantas veces como necesite hasta encontrar las sensaciones que busco de forma repetitiva. Aquí no hay prisa.
- Colocación a la bola
Cuando noto que la sensación es clara y repetible, me coloco a la bola.
- Inicio del swing
Sin detenerme demasiado, ejecuto el golpe.
En golpes cortos, la rutina previa al golpe sirve sobre todo para sentir el ritmo, no para pensar.
Errores habituales al trabajar la rutina previa al golpe
Aunque muchos golfistas conocen la importancia de la rutina previa al golpe, caen en errores muy comunes:
- Cambiar la rutina según el resultado del golpe anterior
- Alargarla demasiado cuando hay presión
- Introducir pensamientos técnicos dentro de la rutina
- No respetar el orden de los pasos
La clave está en entender que la rutina previa al golpe no es negociable. Es un hábito, no una opción.
La rutina previa al golpe como ancla mental
Cuando juegas bien, todo fluye. Cuando juegas mal, la mente se acelera. La rutina previa al golpe actúa como un ancla: te devuelve al presente y te obliga a seguir un proceso conocido.
Por eso, muchos golfistas mejoran su juego no cuando cambian el swing, sino cuando ordenan lo que hacen antes de cada golpe.
Conclusión: menos improvisación, más rutina.
La rutina previa al golpe no es un detalle estético ni una manía de profesionales. Es una herramienta práctica, accesible y extremadamente eficaz para cualquier golfista aficionado.
Empieza cuando el golpe ya está decidido. Se construye con pasos simples. Se repite siempre igual. Y, con el tiempo, se convierte en una ventaja competitiva silenciosa.
Si quieres jugar mejor al golf, empieza por aquí. No por el swing. No por el palo. Empieza por tu rutina previa al golpe.
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Marc Puig Coach de golf Marc@SotaPar.com @Golfing_marc |
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