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Entrena en el campo | Conviértete en un golfista versatil.

La característica que comparten todos los buenos golfistas es la versatilidad de su juego. Traducida en la capacidad para adaptarse a cualquier recorrido al que se enfrenten.

El caso opuesto, haciendo un pequeño paréntesis, serían las personas que no salen de su club. Aquellos “jugadores locales” que siempre juegan en el mismo recorrido, prácticamente de memoria.

Para conseguir versatilidad en el juego, debemos enfrentarnos a situaciones nuevas, jugar los recorridos en todas sus posibilidades para exigirnos en cada golpe y en cada decisión.

Butch Harmon, el reputado entrenador, ha supervisado a los mejores golfistas profesionales del mundo, entre los que se encuentra Tiger Woods.  Pero también ha dado clases a un gran número de jugadores amateurs, casi siempre, celebrities.

Harmon siempre ha defendido que la versatilidad de un golfista es su mejor arma, especialmente cuando el golfista en cuestión trata de ganar un torneo “Major” donde los clubes sedes de torneo y la preparación del campo configuran un recorrido de extrema dificultad para los participantes.

 

La versatilidad solo se puede practicar en el recorrido.

La mejor forma de practicar y mejorar nuestra versatilidad es trasladar nuestras sesiones de entrenamiento al recorrido. La forma idílica de practicarla sería jugar siempre en un recorrido diferente, el cual no conozcamos.

 

Pero la mayoría de los jugadores aficionados no tenemos esa posibilidad, así que practicaremos la versatilidad limitando el número de palos que podemos usar.

 

De forma progresiva, iremos subiendo la dificultad para completar el recorrido.

El primer paso que daremos será jugar vueltas alternas, usando los palos pares e impares de la bolsa. Este ejercicio podemos realizarlo también intercambiando los palos cada 9 hoyos.

En el nivel inicial, debemos jugar nuestras vueltas de práctica solamente con la mitad de la bolsa. Dependiendo si jugamos con los palos “pares” o” impares” podremos utilizar, o no, el drive. Obligandonos a plantear golpes de salida diferentes y, en consecuencia, los golpes a green serán desde distancias o ángulos que nunca hemos usado.

Por otro lado, al disponer de menos palos, nuestra distancia entre palos será mucho mayor. Obligándonos a modificar nuestros golpes para conseguir la distancia exacta.

No se recomienda nunca forzar el swing, sino adaptarlo y jugar medios golpes o “punch” con hierros más largos.

En el lado opuesto, el juego corto. Ahí es donde más dificultades notaremos, ya que, la falta de palos no solo nos obligará a adaptar las distancias, deberemos lidiar también con trayectorias diferentes.

 

 

Una vez superado el primer nivel

Cuando hayamos consolidado nuestro juego con “la mitad de la bolsa” y seamos capaces de desplegar un buen golf, sintiéndonos cómodos en todo momento y con todos los golpes. Será el momento de subir la dificultad del entrenamiento.

Daremos un paso más en nuestras limitaciones de palos, para vernos forzados a volvernos a adaptar al recorrido.

En el siguiente nivel de dificultad, tendremos la ventaja de poder escoger los palos que usaremos. Con una única limitación, el número de palos útiles serán 5 (contando el putter).

La recomendación, ya que queremos practicar nuestra versatilidad y ser capaces de adaptarnos a cualquier situación, es que vayamos cambiando los 5 palos que usemos, para dar rotación a todos los de la bolsa.

 

La máxima dificultad

El último paso en nuestro camino hacia la versatilidad absoluta es ser capaces de enfrentarnos a un recorrido con 3 palos; una madera, un hierro medio, un wedge o el putt.

Jugando vueltas con tan pocos palos, el juego nos exigirá mucho en cada golpe. Tanto a nivel técnico en la ejecución de los golpes, en la estrategia para plantear el hoyo, como para fortalecernos psicológicamente.

 

Vueltas diferentes, con 14 palos.

Otra forma de practicar nuestra adaptabilidad a nuevas situaciones, sin cambiar de recorrido y sin limitar el número de palos que podemos usar, sería la de jugar en nuestro campo habitual pero desde tees diferentes.

Jugar una vuelta desde el tee de blancas es una experiencia poco recurrente entre golfistas aficionado, salir desde blancas cambiará totalmente nuestra perspectiva, enfrentándonos a un recorrido totalmente diferente y mucho más exigente en distancia.

La caída de drive será en zonas completamente nuevas, por donde nunca hemos jugado. El tiro a green será desde distancias largas, poniendo a prueba nuestra consistencia con los hierros medios y altos.

 

También podemos practicar en recorridos más cortos. Por ejemplo, saliendo desde los tees de azules o rojas, en este caso, también nos enfrentaremos a un recorrido totalmente diferente y que pondrá a prueba otras facetas de nuestro juego.

Salidas más exigentes y con menos margen de error o un excelente control de distancias, en el juego corto, son habilidades que debemos dominar y que pondremos a prueba si jugamos en recorridos más cortos de lo que estamos acostumbrados.

 

Vuelta a la realidad

Practicando nuestra versatilidad, con esta limitación de palos, iremos ganado adaptabilidad a pasos agigantados. Poco a poco, iremos viendo los resultados de explorar todas nuestras facetas golfísticas. 

Pero también habremos adquirido la tan ansiada versatilidad. La capacidad para jugar “el mismo” golpe, desde la misma distancia, pero con distintos palos y trayectorias.

 

 

Y tu… ¿Cómo practicas la versatilidad?

 

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