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El problema del marketing en golf.

El golf es uno de los deportes con más impacto a nivel mundial, no se si a nivel de personas que lo practican, en este aspecto puede ser tachado -incorrectamente- de impopular. Pero si nos fijamos en las cifras económicas, las únicas que parecen importar hoy en día, el golf tiene mucho filón.

Por suerte hemos dejado atrás las épocas donde se veía al golf como la gallina de los huevos de oro y al golfista como un adinerado inconsciente que quiere comprar lo que sea a cualquier precio.

El problema de todo esto es que el marketing se está adueñando de este deporte desde dentro y desvía nuestra atención de lo realmente importante, el golfista y la mejora de su juego.

 

 

Marketing: Conjunto de técnicas y estudios que tienen como objeto mejorar la comercialización de un producto.

 

Esta perspectiva nos lleva a malinterpretar aspectos básicos que nos hacen perder nuestra individualidad (necesaria) como golfistas. Cada jugador debe tener su propio swing, su propia forma de jugar y sus “propios” palos de golf.

 

 

Problema #1. Imitación.

Cada vez son más los golfistas que intentan imitar el juego que hacen sus referentes, es algo peligroso pues cada golfista mueve el palo según sus necesidades y características físicas. Todos hemos imitado los movimientos de Tiger (por lo menos mi generación) su forma de girar y recoger el palo tras un buen impacto, hemos señalado el hoyo después de embocar un putt clave o nos hemos flipado vistiendo de rojo y negro el domingo.

 

Nada de malo en ello, solo un poco de frikismo.

 

El problema viene cuando se quieren imitar las peculiaridades del golfista, por ejemplo la nueva tendencia en escuelas de golf. Algunas están “enseñando” el swing de Jon Rahm, parece que una subida corta con una bajada explosiva es la nueva tendencia en swings de golf.

Al número 1 del mundo le funciona, es su swing, producto de problemas físicos de pequeño que le obligaron a personalizar su swing para conseguir el máximo rendimiento dentro de sus posibilidades. Eso es lo que debe hacer cada golfista.

OJO; Nada de mal hay en aprender e inspirarse de grandes jugadores, pero nunca debemos imitar sus movimientos.

 

Tiger Woods GIFs – The #TourSauce | AdamSarson.com

 

 

 

 

Problema #2. Clonación.

Lo mismo pasa con el material de golf, igual de peligroso y deficiente para el golfista es usar el material de los mejores jugadores por simple imitación. He visto a muchos, demasiados golfistas afirmar que ellos juegan la bola del mismo Jon Rahm (es lo que tiene tener un número 1 mundial “de casa”).

Incluso he visto cosas peores, propiciadas por personas que teóricamente son expertos de golf. He visto publicidades donde te permitían jugar con el driver de Sergio García o Jon Rahm, no me refiero al mismo modelo. Según rezaba la campaña podías jugar con sus drivers exactos, con los mismos componentes y configurados con las mismas especificaciones.

 

¿Reclamo publicitario?

¿Campaña de marketing de una marca?

Supongo que es una campaña enfocada a golfistas que tienen los mismos parámetros de swing que estos dos cracks del golf. Velocidades, ángulos, etc. Si no tienes el mismo swing de Jon o Sergio no entiendo qué interés puedes tener en jugar con su driver a no ser que quieras perjudicar tu golf.

OJO; No digo que no le puedas dar a la bola o que no la puedas mandar a calle, pero que no es lo mejor para tu golf, eso sí es seguro.

 

Por no decir, esto ya es aportación extra, que difícilmente vas a conseguir los mismos componentes que los mejores del PGA Tour. A pequeña escala sería como si te compraras una moto Honda en el concesionario pintada como la de Marc Márquez y te aseguraran que es la misma que usa el piloto en sus carreras, puede ser igualita por fuera, pero todos tendríamos claro que por dentro seguro que no. Lo mismo pasa con los palos de golf si comparamos los de la tienda con los de los golfistas del Tour.

 

 

 

Últimas reflexiones.

No hay nada malo en fijarse o inspirarse en los mejores jugadores del mundo, de hecho, podemos aprender mucho de ellos, pero nunca debemos caer en la imitación, donde parece que el nuevo marketing de golf nos está llevando. Debemos entender la importancia de la individualidad de cada golfista.

Me gusta afirmar que en golf no existe el “estándar” o reglas generales, por supuesto hay principios, leyes y parámetros generales, pero no aspectos que funcionen para todo el mundo. Cada golfista tiene (y debe tener) su propia forma de jugar, su propia forma de mover el palo, su propia forma de entender el golf.

 

 

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El problema del marketing en golf.

 

Marc Puig
@Golfing_marc
marc@sotapar.com

 

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1 comentario en “El problema del marketing en golf.”

  1. Hej!

    Que razón tienes, pero tienes que reconocer también que ese marketing es lo que hace que la gente “consuma” productos constantemente. Desde hace muchos años he ido escuchando el comentario “juego con las mismas bolas que (algún campeón de turno)” y con ello gana confianza, solo por el hecho de autoconvencerse que jugará mejor con esas bolas.

    Con los palos pasa lo mismo, no es que lo defienda, pero la confianza que muchos tienen viene de sentir que juegan con la marca o el equipo que otros jugadores profesionales juegan. Yo suelo comentar que si eso le funciona para su “juego mental” pues genial, pero que tener un palo y otro de una marca u otra no sirve de mucho si no es un palo adaptado a tu forma de jugar.

    Desde hace mucho, tengo en mi bolsa palos de diversas marcas, porque considero que van muy bien con mi nivel de juego, y eso suele llamar la atención porque destaca frente a otras bolsas llenas de palos donde todos son de una sola marca. En esas ocasiones suelo pensar que yo vengo a jugar a golf y no a enseñar lo que tengo para impresionar.

    Un saludo desde Suecia

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