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Deberes y obligaciones en el campo de golf.

Como cada lunes, lanzo un artículo de opinión para reflexionar sobre aquellas cosas que hacemos mal en el campo de golf.

El golf es un deporte individual donde se juega en grupo y se comparte recorrido, lo que significa que tu comportamiento y tus acciones pueden condicionar el juego de otros golfistas.

Por este motivo es importante de nuestros deberes y obligaciones, como golfistas, en el campo de golf.                                  

Algunas cosas de las que veo en el campo de golf, desde el tee del 1 cuando doy la salida a los diferentes partidos o desde el buggy cuando realizo labores de Marshall, para gestionar el ritmo de juego.

 

 

Llega puntual, siempre.

Con llegar puntual no me refiero a llegar a la hora.

La hora de salida es, precisamente, la hora de dar el golpe de salida. No la hora de llegar al tee.

Algunas personas todavía no tienen claro ese concepto (o no lo quieren tener), pero es bien sabido que al tee de salida se llega, como mínimo, con 5 minutos de antelación.

Si llegas apurado o justo a la hora, puedes retrasar el resto de los grupos y, lo que es peor, incomodar o impacientar a tus compañeros de partido.

Nota: A todo el mundo le puede pasar, encontrar un imprevisto y llegar muy justo al club. ¡Llama! Y avisa de la situación para que puedan gestionar alternativas y retrasar tu salida.

 

 

Mantén el ritmo de juego.

De nuevo no se trata de una dimensión individual, todo lo contrario. El ritmo de juego podemos establecerlo en 3 líneas generales:

  • Ritmo del campo: Velocidad del juego “macro” de todos los jugadores del campo, el tiempo exacto que se tarda en jugar los 18 hoyos.
  • Ritmo del grupo: Velocidad de juego del grupo, en comparación con el resto. ¿Va pegado al grupo de delante? ¿Ha perdido hoyo?

 Ritmo del jugador: Tiempo que tarda el jugador concreto en realizar sus golpes y desplazarse por el campo.

 Es algo escalonado y digamos “piramidal”, si la base falla, irán fallando el resto de las variables. Si un jugador es lento individualmente, puede llegar a retrasar el ritmo de todo el grupo y este grupo el ritmo de todo el campo.

Es importante tener este concepto en mente.

 

 

No aparques en cualquier lado.

Hay personas que creen que cualquier punto del recorrido es bueno para aparcar el buggy o dejar el carro. Una vez más, hay que tener en cuenta el resto de los jugadores y, sobre todo, nuestros próximos pasos.

Parece mentira, pero todavía ocurre.

  • Dejar el carro a la derecha del green cuando el próximo tee está a la izquierda.
  • Pasar con el carro entre el bunker y el green.
  • Aparcar el buggy / carro en mitad del camino.

 

 

Repara el campo después de cada golpe.

Piques, chuletas y bunkers, los grandes olvidados. Después del confinamiento, con la desaparición de los rastrillos de los bunkers, parece que ha llevado a la comunidad golfista a un nuevo nivel de pasotismo en cuanto a reparaciones.

Piques: Para reparar los piques, hundiremos el arreglapiques por los costados de la marca dejada en el suelo. Después empujaremos desde los extremos hasta el centro, para “cerrar” el pique, una vez realizado esto, aplanamos con el palo para compactar de nuevo la hierba.

Chuletas: El objetivo, nuevamente es cerrar la herida. Por ello es muy importante reponer la chuleta y pisar con fuerza, para unir la chuleta con el subsuelo. Si la chuleta se hace pedazos o desintegra, ¡no pasa nada! Debemos utilizar el máximo de trozos posibles para reponerlos dentro de la huella.

Bunkers: Si con el rastrillo ya costaba…

El objetivo es dejar la superficie lo más lisa posible, la mejor técinca para rastrillar un bunker es de arriba abajo.

Si “barremos” desde el talud hacia el centro de bunker, empujaremos la arena “sobrante” rellenando las pisadas, huecos o desperfectos existentes.

 

 

Mantén el buen rollo, es lo más importante.

Una conclusión a la que hemos llegado este fin de semana es que el ritmo e juego, no lo marca el nivel de los golfistas.

Lo define el nivel de buen rollo entre los integrantes, cuando hay buena cohesión, se nota y todo el grupo juega más a gusto y más rápido.

Todo lo contrario, cuando nos encontramos un grupo, o una persona, que no mantiene esa buena onda. Todo el grupo lo percibe y se llena de connotaciones negativas.

 

No te cabrees. Si lo haces, no lo exteriorices.

A todo el mundo le sulfura dar un mal golpe, tener mala suerte o liarla parda en cualquier parte del recorrido. Pero algunos golfistas se empeñan en hacer partícipes al resto.

Gritos, golpes, malas caras, desperfectos en el campo…

Una mala actitud en el campo de golf solo es perjudicial, para ti tu juego, pero además, vas a condicionar al resto del grupo.

 

Tampoco te excedas celebrando.

Algunos golfistas se pasan al otro extremo, hacen partícipes a todo el campo de su buen juego, de nuevo gritos, celebraciones y exclamaciones.

Aunque sea algo positivo, puede crear un impacto negativo entre tu grupo de juego.

 

 

¿Cuál crees que es nuestro gran deber en el campo de golf?

 

 

 

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