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Lecciones del Andalucía Masters 21.

Por segunda semana consecutiva España ha sido el escenario de una prueba del European Tour, algo digno de admiración o, como poco de celebración. Situando a nuestro país como uno de los principales escenarios del golf de Europa, por varios motivos; principalmente la calidad de los recorridos sumado a un clima muy benigno (durante todo el año) convierten a España en uno de los mejores destinos de golf del viejo continente.

 

Como cada semana, el lunes arranca con un artículo de opinión. Donde comentaré lo que me ha parecido más destacado, para bien y para mal, del Andalucía Masters 21.

 

 

Primero.

La dificultad de organizar estos torneos.

Pese a poder considerarse un evento exitoso, pese a que, como introducía, España se ha convertido en un reconocido escenario de golf, albergar este tipo de eventos no es nada sencillo. Nada.

Parece que el Andalucía Masters es ya una prueba consolidada del Tour Europeo, con esta edición, el torneo se ha celebrado durante 5 años seguidos, desde 2018 hasta la actualidad.  Quizá no todo el mundo lo tiene en mente, pero en 2010 y 2011 ya se celebraron dos ediciones del Andalucía Masters. Las dos ediciones con una bolsa de premios más elevada, ni más ni menos que de 3 Millones de euros.

Aunque el torneo se ha seguido celebrando y consolidando, la bolsa de premios es cada vez menor llegando a dividirse prácticamente por 3 en 2020 con un acumulado de 1,25 Millones.

Ser sede de una prueba del Tour Europeo no es fácil y mucho menos mantenerlo en el tiempo, por lo que debemos ser consciente y agradecidos de la suerte que tenemos de poder albergar este tipo de eventos en nuestro país.

 

 

 

Segundo.

La crueldad del golf es real.

Ha pasado solo una semana, en realidad ni eso, desde que finalizó el Open de España hasta el inicio del Andalucía Masters. Y, como suele pasar en golf, la vida da muchas vueltas, nunca se sabe lo que pasará en el recorrido.

Hemos visto grandes golpes, buenas vueltas y un gran nivel de juego, pero también todo lo contrario. A menudo por los protagonistas que no podíamos imaginar, uno de los peor parados (en mi opinión) fue Adri Arnaus. El golfista que nos hizo vibrar hasta el último momento en el Open de España, donde estuvo a punto de conseguir su primera victoria en el European Tour…. Bajó hasta las profundidades en el Andalucía Masters. Sumado + 15 en sus dos primeras vueltas y quedando muy muy abajo en la clasificación.

No hace falta ni mencionar a Jon Rahm, número uno del mundo y su fallo en el corte.

En golf, todo es posible, no puedes dar nada por hecho hasta que no embocas la bola en el último hoyo. Nadie escapa de la crueldad de este deporte, y eso, amigos golfistas es lo que nos tiene tan enganchados al golf.

 

 

 

Tercero.

Se puede morir de éxito.

El éxito de un evento de estas características suele medirse por la afluencia de público. La venta de entradas es algo básico para hacer rentable el torneo y recuperar inversiones, etcétera. Sea un evento de golf o de lo que sea.

El caso es que, en algunas ocasiones, demasiado público con ganas de golf puede ser un problema, más cuando el número uno del mundo juega en casa.

Es maravilloso ver esa marea humana rodando los hoyos, el público del Andalucía Masters, aunque numeroso, no estuvo a la altura. Muchos jugadores, especialmente los españoles se quejaron de lo ruidoso que era el público, en los peores momentos.

Móviles sonando; llamadas entrantes, mensajes nuevos, fotos, videos, etc. Sonidos casi imperceptibles por la gran mayoría (ya forman parte de nuestro día a día) se convierten en una gran molestia en el campo de golf, más cuando estás compitiendo a nivel profesional.

Como dijo el propio Jon Rahm, si vas a acudir de público a un torneo de golf la cosa es simple; Mantén tu móvil en silencio y no te muevas cuando un golfista está ejecutando su golpe. Algo tan básico que es lo mismo que pediría cualquier amateur. ¿no?

 

 

 

Cuarto.

La cara solidaria del golf.

Aprovechando el evento y la figura del mejor golfista español de todos los tiempos, Severiano Ballesteros, se realizó una subasta benéfica con objetos únicos que giran en torno a la trayectoria del astro español. Dirigida por el Presidente del Real Club Valderrama la subasta recaudó más de 40.000 euros que fueron donados a los damnificados de la catástrofe de La Palma.

 

 

 

Últimas reflexiones.

Esto es, amigos golfistas, lo más destacado para mí de estos últimos cuatro días de golf. Destacando nuevamente el protagonismo de España en el panorama de golf internacional, ya que, además el Open de España y el Andalucía Masters, la semana pasada se disputó el Mediterranean Open, prueba del Ladies European Tour y, a la par que el Andalucía Masters se celebró una prueba del Challenge Tor en el recorrido de Empordà Golf (Girona).

Creo que no llegamos a ser conscientes de la calidad y la cantidad de recorridos de primer nivel que nos rodean en todo el país. Algo que es digno de celebrar.

 

 

 

Lecciones del Andalucía Masters 21.

 

Marc Puig
@Golfing_marc
marc@sotapar.com

 

 

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1 comentario en “Lecciones del Andalucía Masters 21.”

  1. Hej Marc!

    Está claro que estamos viviendo una temporada de gran interés por el golf pero con las consecuencias de la pandemia muy presentes. La gente tiene ganas de salir a ver torneos pero también necesitan hacerse notar. Hablando con un psicólogo mientras jugábamos el otro día me comentó que es curioso como ahora la gente levanta más la voz y es más expresiva después del confinamiento y que él lo había notado mucho en Italia y España.

    Tener torneos es bueno, pero manteniendo la calidad de los mismos porque en caso contrario perderán los patrocinadores que los financian y para ellos es necesario una serie de reglas de comportamiento. En Suecia, desde hace años, hay bastante público en los torneos, pero suele haber un cartel en la entrada donde piden que los móviles no tengan volumen y de verdad que se respeta, porque nunca se escucha musica ni timbres, lo que de verdad que se agradece.

    Creo que en otros países, las reglas de cortesía no se respetan tanto y eso supone “ciertas incomodidades” tanto para los jugadores (que les deconcentra) como para el publico (que no disfrutamos tanto del espectáculo).

    Un saludo desde Suecia

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